miércoles, 1 de octubre de 2008

I JORNADAS ABRETELIBRO

CIRO, PATRICK Y KAYLA


LADO IZD: PATRICK, CRISTINA AMOR, JOSÉ GUADALAJARA, JAVIER OLIVA
LADO DER: LA MUJER DE ANTONIO GARRIDO, ANTONIO GARRIDO, GIOVE Y SU ESPOSA CRISTINA


TAKEO, VIVET, MORANIS, PATRICK, JORGE MAGANO Y BARCOMARI

PATRICK, JERONIMO TRISTANTE, E. MELON (SU AGENTE), LUCIA Y... AHORA NO RECUERDO SU NOMBRE.





UNA INSTANTÁNEA DE LA CENA EN EL BAR MIÑO


JERONIMO TRISTANTE Y PATRICK
El pasado fin de semana tuve el placer de vivir una experiencia increíble: conocer a más de 80 foreros de toda España con un mismo denominador común... hablar de libros. Se me haría larguísimo nombrar a cada uno de ellos y definir su carácter. Pero me veo obligado a nombrar a unos cuantos, con los que pasé momentos inolvidables. Comenzaré por Dinadaus (José Guadalajara), autor de Signum y Testamentum, cuyas charlas se nos hacían interminables. También conocí al gran Ekilibrio, un tipo divertido como él solo que nos hizo las jornadas bastante más agradables. También estuvieron los escritores Santiago Morata, Cristina Amor, Javier Oliva, Jorge Magano, nuestro paisano Jerónimo Tristante (un crack, os lo aseguro), el gran José Carlos Somoza, el legendario Ralph Barby, quién a pesar de sus años supo llevar el ritmo de los más jóvenes, Antonio Garrido, cuya novela "La escriba" triunfa en varios países... y un sinfín de escritores y lectores a quienes les debo el haber pasado uno de los momentos más maravillosos de mi vida. Gracias a todos.















































3 comentarios:

lmarcos dijo...

Pobre Marga, que no te acuerdas de su nombre :(

Será un placer volver a verte en la presentación de Génesis :)

Francisco Javier Illán Vivas dijo...

Pero, pero, pero... ¿histeis algo más que comer y beber? ¡¡Qué bien os lo montáis!!

Patrick Ericson dijo...

¡Eso, es... Marga!... Jod*r que cabeza la mía. Marga desde aquí un beso, pero... ¡es que éramos tantos!
Imarcos, un abrazo. Nos vemos en Madrid.

La verdad, Paco, que después de tantas horas de charlas a uno se le abría el estómago. Lo dicho, fueron unos días inolvidables.